María José Eyras en La RZ radio

Participación en el programa “De esto queremos hablar”, segmento “Buenas propuestas”.

Esta mañana desperté con una fuerte nostalgia de nuestra vida de antes, cuando podíamos salir sin restricciones: salir por cualquier motivo, dar un paseo para despejarnos después de una tarde de trabajo intenso, escapar de casa a estirar las piernas, comprar un cuaderno en la librería de la esquina, tocarle el timbre a esa amiga con quien hablar las dudas existenciales del día, mate mediante, ver a nuestra madre que está mayor pero todavía cocina… Y me sentí presa. Confinada. No era libre. Había dejado de serlo y además, no sabía por cuánto tiempo.

            Podemos estar encerrados y limitados en nuestros movimientos físicos, pero también podemos estar confinados, encerrados, en un pensamiento empobrecido.

            Y para ser libres, o al menos cada día un poco más libres en el pensamiento, necesitamos de las palabras, de la mayor cantidad de palabras posibles a disposición. Si un niño angustiado no sabe que lo que le pasa se llama angustia, no puede nombrarla, compartirla, y mucho menos atravesarla, por dar un ejemplo.

            ¿Cómo proveernos de palabras, de sentidos, de matices que puedan ampliar nuestras posibilidades de pensar, de entender el mundo? Leyendo.

Eligiendo nuestras lecturas.

Dándonos el tiempo para.

            Leer, escribe en su diccionario llamado “Barbarismos” Andrés Neuman, argentino radicado en la bella Granada, es viajar al lugar donde uno se encuentra.

            Así que vamos a la propuesta de hoy, un libro muy especial. Un libro que hizo historia en la literatura, corto, atrapante, de esos que conservan su vigor con el paso de los años –lo tienen en la biblioteca o lo buscan en Internet– para invitarlos a que –si no lo hicieron hasta ahora– lo lean. Y si no, lo relean. Porque la relectura siempre, siempre, resulta una lectura diferente… Trata de un hombre que también sufre una forma de prisión, queda atrapado en el cuerpo de un insecto, despierta y se encuentra con que tiene un caparazón, varios pares de patas…

            Ya adivinaron, sí, La metamorfosis de Kafka, novela corta, imprescindible, tan bien escrita, que es inolvidable, conmueve y nos deja pensando…

            Para eso, para ampliar el pensamiento, nuestro equipaje de palabras, martes por medio voy a traerles una reflexión y la invitación a leer. Un cuento, un ensayo, un poema, un fragmento, textos que por el sólo hecho de existir nos ayudan a transitar el día a día, a pensar, a hacer crecer el pensamiento y así, cuidarnos mejor. De una enfermedad, de las violencias invisibles… Y también poder cuidar mejor a nuestra familia.

Porque, como dijimos, leer es Viajar al lugar donde uno se encuentra…

Esta idea, del viaje, en estos días de estar aislados, toma fuerza. También, la de buscar ese lugar donde uno se encuentra…

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